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lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Qué hacer con la comida que sobra?

Es habitual que a veces cocinemos más de lo previsto o no nos acabemos todo lo que preparamos. La mayoría de la gente guarda aquello que ha sobrado para que no acabe en la basura, pero nos preguntamos qué pasa si no utilizamos una buena estrategia de conservación? ¿Cuál es el mejor sitio para guardar los alimentos? ¿A qué temperatura y cómo lo debemos hacer?


Los alimentos de origen animal y vegetal, debido a los nutrientes que contienen, a su elevada actividad de agua y a su pH, son productos altamente perecederos, siendo los microorganismos los principales agentes alterantes (alteración microbiológica)



Cuando la tasa de microorganismos alcanza ciertos niveles, provocan profundas modificaciones sensoriales o fisicoquímicas que convierten el alimento en no apto para el consumo. 

También se producen procesos de deterioro de naturaleza física, entre los que podemos resaltar la luz solar que facilita las reacciones de autooxidación de las grasas, decoloraciones anómalas, o la aparición de ciertos aromas desagradables. 

Lo más importante, sea el alimento que sea, para conseguir la máxima seguridad alimentaria y que las bactérias patógenas no crezcan a velocidades extremas es almazenar el producto en refrigeración (de 5 a -24ºC). Si el alimento es frío se puede guardar en la nevera o directamente en el congelador, si de lo contrario se trata de un alimento caliente lo mejor sería utilizar un abatidor de temperatura, ya que tiene la propiedad de refrigerar a una temperatura muy baja y en poco tiempo. Después ya se podría guardar dentro de la nevera o en el congelador. 

Como es poco probable que tengamos un abatidor en casa (se utiliza sobretodo en restauración colectiva), lo más recomendable para enfriar el alimento antes de almacenarlo y no desestabilizar la temperatura de la nevera sería ponerlo dentro de un envase hermético, si es de cristal mejor, y enfriarlo utilizando el baño maria con agua muy fría. 

Una vez tengamos las sobras guardadas en buen estado, sería conveniente marcar una fecha límite de consumo de 24h. 

Por último, deberíamos tener en cuenta, que a demás de los posibles patógenos que puedan crecer, encontramos la histamina. Molécula presente en la mayoría de alimentos que crece a medida que pasan los días si el producto no se congela a tiempo. 


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